Recorreremos el litoral de la Plana Baixa, desde Almenara -a escasos metros del límite entre Castellón y Valencia-, pasando por Nules, Vall d,Uxó y Burriana, hasta Villarreal, actualmente más conocida por el fútbol que por su extensísimo parque empresarial dedicado casi en exclusiva a la cerámica.



Circulando desde Sagunto por la N-340 en dirección a Barcelona, llega un punto en que dejamos la provincia de Valencia y, a escasos metros del cartel que nos anuncia la provincia de Castellón, una estrecha carreterilla nos lleva al primer punto de parada de la ruta: Almenara.
Se trata de una población no demasiado grande, pero con un encanto especial, un regustillo a paz y sosiego mezclado con el salitre del mar. Las huertas, los naranjos y sus extensas y limpias playas conforman un paisaje característico muy apetecible para quien desea dejarse vencer por el descanso y el relax... Es un ambiente familiar, no cabe duda. En Almenara podemos acercarnos a los estanys, un pintoresco paisaje formado por tres lagunas, resto de un antiguo humedal que ha conservado sus características gracias a dos ullals que manan constantemente. Al igual que en otras zonas de la costa, en nuestra visita podemos contemplar numerosas especies de aves acuáticas y peces como llisas, samarucs, tortugas, etc.
Volvemos a la N-340 y subimos, pasando por Xilxes, hasta llegar a Nules, nudo de bifurcación que nos permitirá desviarnos hasta Vall d,Uxó y luego volver hacia Villarreal. Aquí la decoración cambia y se vuelve un tanto más cultural, menos paisajística en la acepción más literal de la palabra. La ciudad de Nules conserva el templo del viejo convento de Carmelitas Descalzos y la iglesia de la Sangre -siglo XVI- que alberga la capilla de Ntra. Sra. de la Soledad -del siglo XVIII- de estilo rococó, así como el museo del antiguo Marquesado de Nules. A un kilómetro del centro urbano el recinto amurallado de Mascarell, declarado monumento histórico-artístico, fue fundado probablemente por árabes expulsados de Burriana y conserva su muralla en perfecto estado. La costa, a unos kilómetros del núcleo urbano, ofrece tranquilas playas en las que disfrutar del Mediterráneo.
Saliendo de Nules volveremos un tanto nuestros pasos hacia el Sur, más concretamente hacia el interior de la provincia, aunque no demasiado lejos, al pie de la Sierra de Espadán, para encontrar la Vall d,Uxó. Es una ciudad especializada durante años en la industria del calzado. Uno de los mayores atractivos del municipio son las conocidas Grutas de San José. El río navegable que las cruza, el más largo de Europa, permite pasear en barca, por la Sala de los Murciélagos, entre otras, y después de superar la Boca del Forn adentrarse en el lago de la diosa Diana. En torno a este paraje se encuentra un área lúdica y numerosos restos arqueológicos, destacando el acueducto romano. La fuente que alimenta estas grutas permanece oculta, bajo la colina de la ermita de la Sagrada Familia.
Volvemos hasta Nules y seguimos hacia el norte -sin entrar de nuevo en la N-340- hasta Burriana. Su término municipal parece un jardín de flor de azahar que penetra incluso en la ciudad, destacando parajes naturales como el Clot de la Mare de Deu. La riqueza derivada de los naranjales convive en armonía con un animado ambiente que se desarrolla en zonas como el Grao, las Terrazas, la Malvarrosa y la excelente playa del Arenal.
Y de nuevo buscamos la N-340, pero casi sin tiempo a decir nada nos encontramos con un enjambre de fábricas de cerámica, algunas de renombre mundial... Es señal inequívoca de que estamos llegando a Villarreal, o la "Vil·la Reial", ciudad fundada por el rey Jaime I. Es una población de evidente tradición azulejera, y su actividad principal, casi exclusiva, es la producción y comercialización de cerámica. Allí tienen su sede las mejores marcas, conocidas a nivel internacional, que convierten a esta y las demás poblaciones de la provincia en la única zona de España con un índice de paro igual a cero.
Del tiempo de su fundación, la ciudad conserva la Plaça de la Vila, con una serie de bellos arcos góticos dignos de contemplar. La iglesia arciprestal fue construida en el siglo XVIII de acuerdo con los planos de Juan José Nadal y decorada por José Vergara. En las afueras de la ciudad está el ermitorio de la Virgen de Gracia, zona residencial donde se ubica el Museo Etnológico.
Y llegamos a la conclusión de nuestra ruta. Hemos contemplado una zona repleta de mar y monte, separados ambos por escasos kilómetros. Una diversidad paisajística que en pocos destinos españoles podremos disfrutar con tanta cercanía como aquí, además de un ambiente familiar y asosegado que inunda cada rincón que visitamos.
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