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Ruta de los Castillos: De Villena a Alcoi

15/06/2006

Si los pasos del viajero le llevan al interior de la provincia de Alicante, una de las rutas monumentales más atractivas es la Ruta de los Castillos, repletas de fortalezas y otros vestigios de la presencia árabe en tierras valencianas.

Comenzando por los nombres de las distintas poblaciones que podemos encontrar en esta zona, hay infinidad de edificios, sistemas de regadíos y hasta costumbres y otros vestigios que nos remiten inmediatamente a la época de dominio musulmán en lo que en un tiempo fue el Reino de Valencia.

Que el punto de partida sea Villena no es una decisión tomada al capricho. La tradición y especial relevancia histórica de esta ciudad está fuera de toda duda. Su castillo, otrora punto defensivo clave de todo el valle de Vinalopó en época de los árabes, les fue arrebatado a éstos por el Rey Don Jaime allá por el siglo XIII y posteriormente entregado al Rey de Castilla Fernando III, pasando a convertirse en un marquesado con dominio sobre un extensísimo territorio.

Su aspecto a día de hoy es impecable si nos quedamos con el exterior, si bien sus entrañas siguen siendo objeto de exahustivos trabajos de restauración. El elemento más sobresaliente de la fotrificación es la Torre del Homenaje, de planta cuadrada y más de 20 metros de altura, y las torres cilíndricas de la doble construcción defensiva.

Como cabeza de comarca desde tiempos remotos, el núcleo histórico de Villena es un conjunto repleto de palacetes, antiguos edificios oficiales y religiosos que dejarán impresa en nuestra retina la imagen de una villa medieval, sobresaliendo especialmente la iglesia arciprestal de Santiago, del siglo XV, de tres naves y columnas helicoidales con aristas vivas; frente a iglesia arciprestal, y entre los edificios que conforman la plaza del mismo nombre encontramos el Palacio Municipal, edificio renacentista del XVI y que actualmente se utiliza como sede del Museo Arqueológico cuyo mayor valor reside en su conjunto de utensilios de la Edad del Bronce. Es precisamente el prehistórico uno de los tesoros más preciados de Villena.

Seguimos camino y hacemos una parada en Biar, cuyo estandarte lo constituye su castillo, datado en el siglo XII y declarado monumento nacional. Su elevada posición ofrece una completa vista no sólo del geométrico trazado urbano de Biar, sino una extensa panorámica de todo el valle del Vinalopó. Los auténticos "tesoros" de Biar lo constituye la conservación de oficios artesanales de gran arraigo como la alfarería, preciada por uss barnices, la fabricación de muñecas, y la de colchas y mantelería.

Si tomamos la pista forestal que arranca de Biar hasta Banyeres de Mariola -y que para tranquilidad del conductor precavido es perfectamente transitable para todo tipo de vehículos- podremos hacer un breve alto en el camino y disfrutar de la zona recreativa de la Cova Negra, además de los extensos pinares que nos harán el tránsito más agradable.

No obstante, antes de llegar a Banyeres de Mariola nos encontraremos con Onil, población en la que no podemos perdernos el renacentista Palacio Municipal o"del Marqués de Dos Aguas", y el convento y casa del Cardenal Payá, actualmente habilitado para albergar el Museo de la Muñeca.

Dejando atrás Castalla nos vamos acercando a Banyeres de Mariola y observamos lo que desde el punto de partida parece ser denominador común: Todas estas poblaciones han ido creciendo, a través de los años, en torno a un castillo o fortaleza. El de Banyeres exhibe en su torre una completa muestra de una fiesta con gran arraigo en toda la zona: la de Moros y Cristianos que, en el caso de Banyeres, se celebra en honor a San Jorge, patrón de la villa, el 23 de abril, y también a finales de septiembre. El hecho de que este castillo fuera utilizado activamente hasta el siglo XVIII -erigiéndose entonces en medio de defensa durante la guerra entre Austrias y Borbones- hace que el aspecto actual del mismo sea un compendio de sucesivas fases de construcción, reconstrucción y remodelación, lo que no hace sino añadir más atractivo a su arquitectura, precisamente por la convivencia de diferentes estilos de diferentes épocas. El Museo Arqueológico de la localidad se haya ubicado en la Torre de la Font Boba, y muestra otro de los tesoros de la zona, comprendido por vestigios prehistóricos, íberos, romanos e islámicos.

Otro punto de especial interés es el Museo del Papel, que cobra especial relevancia si tenemos en cuenta que las cuencas del Vinalopó y del Serpis fueron antaño importantes zonas papeleras durante los siglos XIX y XX. Este museo se halla ubicado en la Villa Rosario, y en él podremos admirar todos los elementos que antaño hicieron de esta zona una de las mayores productoras de papel de la Península.

Dejamos Banyeres y llegamos a la localidad del juguete por excelencia: Ibi. Como no podía ser de otra forma, también esta población exhibe a través de un museo aquellos oficios de los que se siente más orgulloso, tal y como hemos visto en los casos de Biar y Banyeres de Mariola. El Museo del Juguete y el monumento a los Reyes Magos de Ibi dan una pista al viajero sobre la importancia que tiene para sus habitantes la industria juguetera. No en vano es aquí donde encontramos la mayor concentración de fábricas de juguetes de toda España, siendo éstas además las de mayor renombre y producción del país. Se puede decir que los pioneros de esta industria en Ibi fueron los Payá, que a principios del siglo XX comenzaron a fabricar juguetes como complemento a su entonces actividad principal, la hojalatería. Después se les uniría a su tarea los Rico, construyendo entre ambas familias los sueños de gran parte de nuestros padres y abuelos, que a buen seguro jugaron en su infancia con sus juguetes de hojalatas en infinidad de ocasiones.

Para llegar a Alcoi, siguiente punto de nuestra ruta, deberemos bordear el parque natural del Carrascal de la Font Roja en la Sierra del Menejador. A este paraje se le denomina así porque, aunque también crecen pinos y otros árboles, es la carrasca el más representativo. El Santuario de la Virgen de los Lirios, patrona de Alcoi y objeto de romerías año tras año, se presentará a nuestro paso antes de llegar a nuestro destino, Alcoi.

Alcoi
Aunque la fama de la ciudad de Alcoi a nivel internacional viene dada por sus espectaculares fiestas de Moros y Cristianos, no es menos cierto que nos encontramos en la cuna de las primeras industrias manufactureras de la Comunidad Valenciana, especialmente la textil, que se erigió en auténtica pionera. Allá por el siglo XVIII se instalaron las primeras fábricas al abrigo del cauce del río y alrededor de éste fue creciendo la ciudad hasta su configuración actual. Provocado por ese modo especial de desarrollo urbano se hizo necesaria la construcción de puentes que unieran los diversos barrios que se iban formando a medida que la ciudad iba creciendo, dando como resultado un aspecto que actualmente constituye una de las características más sobresalientes y diferenciadoras de la fisionomía de Alcoi.

El Museo Arqueológico -anteriormente sede del Ayuntamiento- y el Casal Sant Jordi, sede de la más extensa muestra sobre la fiesta de Moros y Cristianos de la comarca, son los edificios más significativos del núcleo histórico y que no podemos dejar de visitar.

Pero evidentemente, hablar de Alcoi sin hablar de su fiesta de Moros y Cristianos, que la convierten en envidia de propios y extraños, no sería justo. Declaradas de interés turístico nacional, se celebran en honor a San Jorge y a través del ímpetu de sus comparsas se supera año tras añ en la organización de "paradas" o desfiles en competencia feroz con la cercana localidad de Cocentaina. No es raro observar cruentas discusiones sobre la representación de cuál de las dos localidades es la mejor recreando la derrota mora a manos de los cristianos -auténtico fondo argumentativo de dichos desfiles-.

El fervor popular aquí no se centra, pues, en las creencias religiosas, sino en la recreación de un hecho histórico que se hace especialmente presente no sólo en Alcoi, sino en casi todas las poblaciones de la Sierra de Mariola, sierra que, dicho sea de paso, da nombre a muchas de las niñs que nacen en estas tierras. Sólo hay que gritar "Mariola" bien alto en la calle y observar cuántas caras femeninas se giran para darse cuenta de esta curiosa circunstancia.

Y resumiendo, hemos transitado por parajes de gran riqueza cultural e histórica, una tierra que ha vivido guerras, conquistas y reconquistas y que, por tanto, se respira en cada rincón de una manera especial. Es tierra de artesanos, de antiguos guerreros y fortificaciones imponentes, que hará las delicias de los amantes de la Historia y la Cultura.



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