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Las antiguas murallas de Valencia

05/10/2006

Bajo el dominio musulmán, el incremento de la población de la ciudad de Valencia provocó un notable desarrollo urbanístico que obligó a la construcción de un nuevo perímetro defensivo en el que se abrieron siete puertas principales. Las actuales Torres de Serranos y de Quart son las dos únicas que quedan en pie.

Algunos historiadores señalan que el emplazamiento originario de la ciudad de Valencia tuvo lugar sobre una pequeña isla formada en el cauce del Turia con funciones defensivas, en un lugar a salvo de las reiteradas inundaciones del río. El historiador José Esteve Forriol fue muy criticado al señalar el palacio del Temple como el germen originario de la ciudad; sin embargo nuevas investigaciones parecen demostrar que existieron lienzos de lo que pudo ser la muralla en su interior, además de la barbacana -defensa de la plaza, cabezas de puente, etc- y un torreón de la primera obra romana de Valencia. El asentamiento u oppidum coincidiría con la actual plaza de la Virgen, lugar en el que se cruzaban sus dos calles principales, el Kardo, de dirección meridiana y el Decumanus, con trazado de este a oeste.

Las excavaciones han contribuido a proporcionar luz sobre el particular. Se ha constatado la existencia de una ciudad romana de gran importancia y con una extensión mayor de la que siempre se le había dado. El núcleo principal se encontraría en la plaza de la Virgen y se extendería por Na Jordana, la calle alta, tossal, bolsería, mercado central, calle las barcas hasta la glorieta. Recientemente se han encontrado también restos de pavimento de época romana en un solar situado en la esquina de las calles embajador Vich y Gascons, probablemente más recientes. La importancia de este hecho radica en que es la primera vez que aparecen restos romanos en esta parte de la ciudad. Al parecer las nuevas investigaciones apuntan en esa dirección ¿fue la ciudad romana mayor de lo que se le presupone?

Una nueva etapa urbana se desarrollará bajo la dominación musulmana, periodo en el que el incremento de la población exigió la ampliación de la ciudad y la construcción de un nuevo perímetro defensivo en el que se abrieron siete puertas principales. Abd al-Aziz, nieto de Almanzor, mandó construir estas robustas murallas. En la Medina, principal sector urbano se localizaban la Mezquita Mayor y en sus cercanías el Alcázar, el tribunal de Justicia - en la Almoina-, la Lonja del Trigo -cerca de la plaza Redonda-, diversas mezquitas menores, espacios residenciales y barrios como el de tintoreros al oeste, o el de la Alcaicería al sur. De todo ello, sólo se conservan algunos restos de la trama viaria y los baños del Almirante. Fuera de la muralla se extendían una serie de arrabales como el de la Roqueta de población mozárabe; el de Vilanova de Marchalenes habitado por agricultores que comprendería el actual barrio de Alboraya; el de la Xerea o camino del mar que acogía población judía; el de Boatella, poblado por artesanos; y el de Roteros, dedicado al almacenaje y comercio.

Las murallas resistieron las embestidas del Cid y permanecieron siglo y medio después de la conquista por Jaime I. En el antiguo Hostal del Angel queda una torre semicircular de aquella muralla. El aumento de población en los barrios de extramuros durante el siglo XIV fue fundamental para el desarrollo de los arrabales, como el de la Boatella o la Xerea.

Después de la conquista cristiana se produjo un rápido desarrollo comercial y el aumento de riquezas y de la población. Poco después la guerra entre los dos Pedros -reyes de Castilla y Aragón- hizo que Pedro el Ceremonioso propusiera a los Jurados de la ciudad, la construcción de un nuevo y más amplio recinto amurallado. Este perímetro murado triplicaba la extensión del recinto islámico y estaba jalonado por torres y doce puertas, de las que aún perduran las esbeltas de Quart y de Serranos.

El trayecto de la muralla cristiana desde dichas torres comenzaba hacia el Oeste, hasta la torre de Santa Catalina donde hoy está el inicio de la calle Na Jordana. Giraba hacia el sur por la actual calle de Guillén de Castro donde destacaban las esbeltas torres de Quart. Después seguía hacia el sureste para atravesar la calle Játiva con el portal de torrente o de los Inocentes hasta girar de nuevo hacia el este por el portal de San Vicente, al que seguía a poca distancia el de Ruzafa. Giraba hacia el noreste por la calle Colón con el portal de los judíos en la plaza del pintor Pinazo, hasta llegar al portal del Mar. Por la parte anterior del convento de Santo Domingo llegaba hasta el cauce del Turia y giraba de nuevo río abajo en busca de las torres de Serranos, con la intercalación de la torre del Temple y el portal de los catalanes o de la Trinidad.

El derribo de las murallas fue decretado en el año 1865 contando con la oposición militar. El gobernador civil interino Cirilo Amorós empleó como pretexto la necesidad de dar trabajo a los numerosos obreros en paro afectados por la crisis de la seda.

Actualmente sólo se conservan pequeñas porciones de la otrora formidable muralla, algunas de ellas incluidas en las estructuras de ciertas viviendas del caso histórico de la ciudad, y dos de sus siete puertas originales: las Torres de Serranos y las Torres de Quart. Caminando desde la ubicación de las primeras a la de las segundas, podemos recrear un hipotético paseo por las murallas, que lamentablemente hoy en día es imposible.

TORRES DE SERRANOS
Las actuales torres de Serranos se encuentran emplazadas en el lugar donde antiguamente se hallaba el "portal dels Roters" y la "puerta de Alcántara". Su emplazamiento enfrenta al portal dels Serrans con el puente del mismo nombre y su ubicación exacta marcaba la entrada a la ciudad de los viajeros que provenían de la comarca de los Serranos, de donde se cree que procede su nombre. Algunos historiadores consideran que su nombre responde al hecho de que en la zona donde fueron construidas las torres se habían instalado tras la conquista de Valencia numerosos aragoneses.

Fueron construidas entre 1392 y 1398 por el arquitecto Pere Balaguer previo encargo de los Jurados de Valencia; éste tomó como modelo el portal real del monasterio de Poblet y utilizó para su construcción piedra procedente de las canteras de Almaguer en Alginet, de la Bellaguarda en Benidorm y de Rocafort.

El conjunto dispone de dos torres poligonales de aspecto robusto que refuerzan su carácter defensivo. Aún así, la imponente fachada y la altivez de sus torres la asemejan más con un arco triunfal que con una fortaleza defensiva.

Cada una de las torres posee tres plantas completamente abovedadas y están unidas por un cuerpo central más bajo; este cuerpo central destaca por su profusa decoración basada en una arquería ciega de estilo flamígero. La parte posterior presenta unas escaleras que se añadieron en el mismo siglo XIV. Una de sus peculiaridades es que la puerta está dispuesta a gola abierta y se piensa que fue un deseo de los jurados para que las torres no fueran utilizadas por fuerzas militares contra la propia ciudad. Las torres constituyen una grandiosa expresión del gótico militar.

Su valor fue fundamentalmente defensivo a pesar de que en el año 1586, por acuerdo del Consell, fueron convertidas en cárcel para nobles personajes y caballeros. Agustín Roca llevó a cabo una serie de reformas en el año 1589 para acondicionarlas en su nueva condición carcelaria. El cometido social impuesto en el siglo XVI salvó a las torres de ser derribadas junto con la muralla en 1868. En 1887 los reclusos fueron trasladados al ex-convento de San Agustín y en el año 1931 fueron declaradas monumento histórico-artístico nacional. En la actualidad se celebra en ellas la tradicional Cridà de los festejos falleros.

TORRES DE QUART
Las torres de Quart protegen el portal del mismo nombre. La nomenclatura se basa en que representaba el acceso al camino que conducía a Quart de Poblet. También era conocido como el portal de la cals por haberse destinado a la introducción de este producto en la ciudad.

La actual construcción data de 1441. Se iniciaron las obras por Tomás Oller e intervinieron en su construcción los maestros Francesc Valdomar, Jaume Pérez, Pere Compte y Pere Bonfill. Su ubicación se corresponde exactamente con el mismo lugar que ocupaba el portal antiguo. Pertenece al estilo ojival y fue construido con cal y canto por el sistema de encajonadas utilizando piedra picada en los ángulos, arcos y los cuerpos volantes. En 1449 se colocaron las puertas y se renovaron en 1490. Las obras terminaron en 1460 y posteriormente se realizaron varias reformas para conservar la construcción en buen estado. El platero Manuel Escrivá realizó unas letras de cobre para la lápida que se colocó en la torre de la izquierda y los jurados acordaron colocar una imagen del ángel custodio también. En 1626 y de forma similar a como había ocurrido con las torres de Serranos se estableció en su interior la cárcel de mujeres utilizándose desde entonces como prisión. En 1952 la ciudad de Valencia inició la restauración de la construcción en su interior dañada por los asedios sufridos durante la guerra del francés.



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