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Se trata de uno de los mejores conjuntos arqueológicos prehistóricos a nivel nacional -con el permiso de Altamira-. Todo aquel que quiera descubrir la riqueza artística del lugar deberá recorrer las poblaciones de Tirig, Albocacer y Coves de Vinromà, para contemplar las numerosas cavidades.
Desde el punto de vista arqueológico, el Barranco de la Valltorta presenta una gran importancia para el estudio de la Prehistoria no sólo en nuestras tierras, sino en el conjunto del estudio del Paleolítico en la Península. Lo pueblan un gran número de cavidades, cuevas y numerosos abrigos que contienen pinturas rupestres pertenecientes al arte rupestre levantino y que fueron declaradas monumento histórico artístico en 1924.
Aparte del alto valor estético que estas pinturas presentan también son importantes en la historia de Tírig porque constatan la existencia de una población cazadora que bien pudo remontarse hacia el año 9.500 a.d.C., en el periodo Mesolítico, lo que parece poderse confirmar por las piezas de sílex microlíticos encotradas próximas a las cavidades. Sin embargo, el valle conoció su periodo de máximo esplendor en el Eneolítico -2500a 1600 a.c-.
Ya hasta fechas mucho más tardías no se dispone de noticias sobre la ocupación humana en esta zona, a pesar de que han aparecido restos cerámicos, sin determinar. Aproximadamente hacia el siglo V a.c., apareció en las inmediaciones de Tírig, una necrópolis con urnas, de las que algunas estaban hechas a mano y la mayoría a torno con una decoración en bandas pintadas. Algunos autores señalan la posibilidad de la existencia de asentamientos cartagineses, iberos y romanos. Escolano la identificó con la antigua Tyriche, población cuyo nombre no figura en ningún texto que se refiera a nuestro país, aunque ha sido propuesta para estar en Traiguera o en Albocácer. También se la ha emparentado con la antigua Sarrana y.Cean la identificó como Tyrica Julia.
La iglesia parroquial está dedicada a la Virgen del Pilar y consta de una sola nave. Sobre un monte cercano, aproximadamente a 2km de Tirig, se levanta la ermita de Santa Barbara. A la ermita se le ha datado en el periodo cartaginés y próximo a ella se han hallado restos arqueológicos de procedencia ibera. La fundación de la actual población parece situarse en época posterior a la conquista cristiana del siglo XIII, siendo obra de Joan Brusca, señor de Pauls.
Celebra sus fiestas el 22 de mayo en honor de Santa Quiteria y el primer domingo de septiembre en honor de la Virgen del Socorro. Destacan sus bailes tradicionales donde los participantes van engalanados con el traje típico.
ARQUEOLOGÍA PREHISTÓRICA
La llamada Cova del Cavalls, dispone de un total de cincuenta y ocho figuras, hoy mal conservadas, representando arqueros, una posible mujer con los brazos abiertos más hacia el interior de la cueva, toros y en la zona más profunda de la cavidad destaca la cacería de un numeroso grupo de ciervos.
En el barranco del Pascualito se encuentran las llamadas Coves del Civil o de Ribasals, tres covachos con restos de pinturas, de los que uno tiene ochenta y tres figuras humanas con escasas representaciones de animales.
El llamado "Abric del Mas d,En Josep", conserva un arquero persiguiedo a un jabalí herido, un ciervo y un jabalí pintados, con escenas típicas de caza y recolección.
El "Abric del Rull" cuenta con una cierva y dos arqueros, aunque actualmente se encuentran muy deteriorados a causa de los disturbios provocados por los desaprensivos.
El "Abric de L,Arc", dispone de una figura humana y parte de un animal realizados con pinturas de tipo puntiforme -puntos continuos-.
El "Abric dels Tolls Alts", conserva una escena de caza en muy mal estado.
Existen algunas cavidades más como la "Cova de les calçaes del matà", la "cova alta del llidoner", la "Cova gran puntal", la "cova de la taruga", les "covetes del puntal", la "Coveta de Montegordo", "cova del Mas d’En Salvador", "Cova de l,ermita".
ALBOCÁCER
Es una población de origen musulmán y consta que fue una alquería cuyo nombre era Vileta, hasta que las fuerzas cristianas se apoderaron de la población. Jaime I la tomó para las armas cristianas en el año 1233 y la donó al noble Blasco de Alagón, el cual le otorgó carta de población en el año 1239, en favor de Joan de Brusca. Poco después, la fortaleza de la que dispone la población pasaría sucesivamente a las Ordenes de Calatrava, Temple y Montesa.
El castillo de Albocácer se encontraba en el centro urbano de la población y fue restaurado a mediados del siglo XVI. Pasó a propiedad municipal a finales del siglo XIX y en él se estableció la Guardia Civil y las escuelas. Otra ampliación en el año 1877 incorporó a la abadía. La Guardia Civil abandonó la estancia en el año 1927. Tan sólo pasaron tres años cuando el Ayuntamiento decidió derribarlo, cuando todavía conservaba gran parte de su fisonomía original. Hoy en día tan solo quedan restos de algunos lienzos de murallas incorporados a otras construcciones.
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