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La Orden del Temple en Valencia

18/07/2006

La amenaza de los musulmanes en la Edad Media propiciaba la unión de las fuerzas cristianas en defensa de la cruz, dando lugar a las órdenes militares. Quizás la más celebre y la más cubierta de mitos y misterios sea la Orden del Temple, presente en varios episodios de nuestra Historia...

En el año 1118 el caballero francés Hugo de payens y otros ocho caballeros más marcharon hacia Jerusalem con la intención de proteger de los ataques de los musulmanes a los peregrinos que marchaban por el camino de Jaffa a Jerusalem. El Rey Balduino II aceptó encantado el ofrecimiento y les otorgó una residencia habitual en el otro extremo de palacio, concretamente en el templo de Salomón, de ahí el sobrenombre de templarios o caballeros de la milicia del temple.

Durante casi nueve años permanecieron sin más reglas que la defensa del peregrino y la observancia de la ortodoxia católica, hasta el concilio de Troyens en el año 1128 en el que se estableció la vestimenta oficial y las reglas básicas de conducta y comportamiento de un caballero templario.

Mucho se ha hablado sobre las riquezas y posesiones que llegaron a acaparar los templarios a lo largo de dos siglos y lo cierto es que fue así. Ya, desde muy pronto el Papa Inocencio II dictó la bula Omne datum optimum mediante la cual los templarios conseguían importantes ventajas y prerrogativas así como la exención de impuestos fruto de su apoyo en favor de la cristiandad. Sin embargo, no se trataba de conquistar tierras para conseguir riquezas y engrandecerse -típico de los nobles de la época- sino que lo que verdaderamente perseguían era luchar contra los principales enemigos de la cruz, manteniendo el respeto a las leyes establecidas en Troyens y en honor a los principios de obediencia, castidad y pobreza.

De ese modo las riquezas obtenidas por los templarios no eran extraídas directamente de sus campañas belicas sino que procedían de las donaciones efectuadas por los monarcas en señal de agradecimiento por los servicios prestados en la guerra. De esta forma el aumento continuado de riquezas por parte de los templarios propició la reacción de la corte francesa a este rápido enriquecimiento. La codicia y la envidia del monarca francés, Felipe el hermoso, posiblemente llevara consigo el germen de la destrucción de la Orden, poco tiempo después.

SOBRE LA ORDEN
En primer lugar destaca su doble condición de monjes y caballeros que por primera vez en el seno de la Iglesia Católica contaba con la autorización papal -Honorio III- para empuñar una espada contra el infiel en la lucha en defensa de la cristiandad.

Por otra parte, destaca la vestimenta oficial de traje blanco con una cruz en paño rojo semejante al vestuario de los monjes de San Bernardo e incluso de los propios cistercienses. Se dotaban de ligeras armaduras para la batalla, se apoyaban en la infantería y dominaban con destreza el arte de la guerra, eran temidos por los musulmanes y respetados por los demás cristianos, además se dotaban de escuderos con los que preparaban su vestuario de cara a la guerra.

Fruto de las riquezas obtenidas por las donaciones de los monarcas europeos se vieron en la obligación de añadir una nueva función a la de monje y guerrero y esta función era la de administrador de sus posesiones con dotes de banquero y prestamista.

En conclusión, profundamente observadores de las normas religiosas en el interior y declarados guerreros valerosos -defensores de la cristiandad- en el exterior.

EL TEMPLE EN EL REINO DE VALENCIA
En España existen evidencias de su entrada en intervenciones menores ya en el año 1120 con la defensa de Monreal contra los musulmanes y en el sitio de la fortaleza del Monzón en el año 1122. Sin embargo, se puede señalar que en estos momentos nos encontramos en un periodo de crecimiento, reclutamiento y expansión de los nuevos monjes-guerreros por toda Europa y que se está produciendo una escasa pero intensa interactividad en tierras castellanas y aragonesas a raiz del testamento de Alfonso el Batallador en el año 1131. Doce años después, con la celebración de las cortes de Gerona los templarios obtuvieron grandes beneficios y prerrogativas en tierras catalano-aragonesas con la condición de residir en estas para intervenir en la luchar contra el infiel.

Algunos historiadores señalan el enorme interés mostrado por los templarios en dominar y conservar el norte valenciano por su gran importancia estratégica con la finalidad de buscar un corredor cercano que diera salida al mar, como fueron los emplazamientos ubicados en la Sierra de Irta. Sin embargo, la disparidad de criterios hace difícil decantarse hacia una u otra posición lo cierto es que la línea natural de expansión cristiana se situaba hacia el Sur y no hacia el Este, una vez dominadas las Baleares, por tanto no parece existir una explicación rigurosa a esa ansia por alcanzar el mar.

ORIGEN DEL MITO TEMPLARIO
Se establece por fuentes de dudosa credibilidad que existe un interés primigenio en los templarios por conservar el legado más antiquisimo de la cristiandad, sin embargo los historiadores no debemos entrar en valoraciones subjetivas sobre opiniones no suficientemente contrastadas y debemos atenernos a los documentos y a las fuentes de primera mano deshechando lo legendario y lo mitológico que pueda existir en la narración de los hechos.

IMPORTANCIA DE LA ORDEN EN EL REINO DE VALENCIA
España debe mucho en general a todas las ordenes de caballería en su lucha de casi siete siglos contra el enemigo musulmán y a los templarios todavía más como pioneros de estas ordenes religioso militares ya que se erigió en el ejemplo a seguir tanto de la orden sucesora de Nuestra Señora de Montesa como del resto que se crearon en nuestro país hasta la victoria final contra los musulmanes.

Entre otras atribuciones los templarios tuvieron la tarea de educar y enseñar en las artes de la guerra a Jaime I cuando tan sólo era un niño en el castillo de Monzón. Pocos años después ayudaban al rey conquistador a tomar las Baleares y a arrebatar al moro Zean la ciudad de Valencia además de otras numerosas posesiones por toda la región valenciana -puig,burriana, morella en 1232-. Sus campañas militares en tierras valencianas no serán olvidadas por los monarcas españoles cuando se decrete la disolución de la Orden y el reparto de sus bienes.

ABOLICIÓN DE LA ORDEN DEL TEMPLE
Algunos señalan que la negativa de los templarios a nombrar maestre de la Orden a un hijo de Felipe el Hermoso desató la ira y consternación del rey francés, el cual comenzó a planear su venganza.

Otros hablan de la existencia de varios templarios que difamaron y calumniaron a la Orden con falsas y exageradas acusaciones de todo tipo. El rey francés no perdió el tiempo y lo comunicó rapidamente al Papa Clemente V, el cual convocó inmediatamente un Concilio General para escuchar a ambas partes.

Se sabe que los templarios franceses fueron sometidos a enormes vejaciones, torturas e incluso a grandes coacciones protagonizadas por los servidores del rey francés. Los templarios, al no oponer resistencia como consecuencia de las vejaciones sufridas dejaron en franca ventaja a sus enemigos que pretendían su disolución para hacerse con sus bienes, produciéndose ésta poco tiempo después en el año 1312. Numerosos templarios fueron ahorcados otros quemados y todos sus bienes confiscados. Obviamente, a pesar del reparto de tierras a la Orden de San Juan de Jerusalem -decretada en el concilio general-, Felipe el Hermoso extrajo un gran lote de estos bienes que amenazaban su supremacia aumentando su poder.

Son tiempos de gran escepticismo, pues los monarcas españoles no podían olvidar los sucesivos servicios prestados en favor de la cristiandad. Como ejemplo podíamos señalar la mediación de Jaime II ante el Papa para impedir el reparto de bienes entre la orden hospitalaria y la creación de una Orden más afín a nuestros territorios como finalmente se aceptó con la de Nuestra Señora de Montesa.

LA HERENCIA DE MONTESA Y SAN JUAN
A pesar de que el Concilio General de Viena celebrado en 1312 otorgaba la inmensa mayoría de los bienes de la Orden Templaria a la de San Juan de Jerusalem lo cierto es que en España se dejaba la puerta abierta a otras soluciones tras celebrarse el Concilio Provincial de Tarragona en el que los templarios se defendieron abiertamente consiguiendo la absolución. Así, poco después de muertos el Papa Clemente V y el principal hostigador Felipe el Hermoso se crea en España la Orden de Montesa que va a ser la hereditaria de la orden templaria e incluso acogerá en su seno a los templarios que habían sobrevivido a las falsas acusaciones de impiedad.

Por otra parte, es cierto que la Orden de San Juan recibió el hospital de San Juan en Valencia -derechos y rentas-, la encomienda de Torrente y algunos bienes de la Corona de Aragón. El sucesor de Jaime II entregó las Islas baleares a los hospitalarios. A pesar de estas donaciones los hospitalarios perdieron grandes posesiones en los reinos de Aragón y Castilla al ser entregadas a otras órdenes militares como Calatrava o Ucles para continuar la obra de los templarios. En Portugal los bienes se destinaron a la Orden de Nuestro Señor Jesucristo y en Castilla se beneficiaron las órdenes de Santiago y Calatrava. El sobrante quedó en manos de la corona.

La leyenda y mitología que rodea la historia de los caballeros templarios hace más atractiva la visión enigmática y mágica que la puramente real. Estamos a finales de siglo y como todos los finales de siglo vienen precedidos por presuntos cataclismos y falsas profetizaciones que contribuyen a hacer más creible lo que normalmente es increible. Es la era quizás de lo paranormal.



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