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Los estudiosos destacan la importancia de la reunión efectuada entre el rey Jaime I, el maestro de la Orden del Hospital, Hugo de Folcalquer y Blasco de Alagón, en Alcañiz; en dicha reunión surgió la decisión de expansionar Aragón hacia el Sur, para lo cual era vital tomar Valencia.


El primer objetivo para los tres aliados, en su estrategia expansionista hacia tierras valencianas, era controlar la fortaleza de Burriana, pues su control desencadenaría la rendición inmediata de las fortalezas del norte al ser ésta la principal base de operaciones de la zona. Acto seguido se decidiría el traslado del centro de operaciones bélicas al Puig con el fin de establecer su cuartel general de cara a la penetración de las tropas en la ciudad de Valencia. El rey don Jaime recibe entonces la noticia de que un grupo de guerreros terolanos se han apropiado de la fortaleza de Ares e inmediatamente parte hacia el Maestrazgo para controlar la situación.
Simultáneamente, Blasco de Alagón consigue dominar Morella -de vital importancia estratégico-militar- y Jaime, temiendo la posible expansión hacia el sur del noble aragonés, decide asentarse en la fortaleza de Ares haciendo llamar a Blasco de Alagón con la intención de pedirle que entregue Morella a la corona de Aragón -investigaciones más recientes señalan que Blasco de Alagón toma Morella y acto seguido Ares es tomado por Jaime con la intención de cortarle el paso hacia el Sur-. Sin embargo, a consecuencia de las desavenencias con el noble aragonés el documento de concesión no se firmará hasta transcurridos dos años y medio más tarde, concretamente el 11 de mayo de 1235.
El Rey aragonés, que había partido hacia Teruel con la aprobación, reconocimiento y ayuda de los nobles catalanes y aragoneses para entrar con sus tropas en el reino de Valencia, transcurrido el episodio morellano, continúa avanzando hacia el sur sin encontrar serios obstáculos militares. Los diversos encuentros musulmanes se saldan con victorias del aragonés hasta llegar a la zona de Morvedre.
La primera resistencia seria por parte musulmana se produce en Burriana. El ejército cristiano pone cerco a la ciudad en mayo de 1233 tomándola definitivamente tres meses después. Jaime traslada rápidamente su cuartel general a la reciente población conquistada. Atemorizados los demás pueblos de la Plana con la fulgurante victoria del rey aragonés, numerosas poblaciones estratégicamente fortificadas como Peñíscola, Cervera, Pulpis, Chivert, Cuevas del Vinromà, Alcalatén, Vilafamés e incluso Castellón se rinden en los próximos meses sin oponer apenas una mínima resistencia. Los almohades de Segorbe se sublevan pero son prontamente reprimidos por las tropas de Jaime.
En el año 1235 Jaime se casa con Doña Violant -Yolanda- en Barcelona, la elegida es hija de Andre II de Hungría, la cual influiría de forma importante en las decisiones del rey aragonés en relación a la donación de tierras a sus hijos. El resultado final de la repartición provocará la separación del reino de Mallorca, de los condados del Rosellón y Cerdeña y la señoría de Montpellier.
Tomadas las torres de Moncada, Foyos y Museros -de las que se extrae un gran botín de guerra- Jaime decide conquistar el castillo del Puig para posicionar a sus tropas de cara al futuro enfrentamiento por Valencia y para ello decide otorgar su confianza a Bernat Guillem d,Entença. En el mes de agosto de 1237 -según el historiador árabe Almacarí- se produce el primer enfrentamiento de las tropas cristianas contra el cabecilla musulmán, en la conocida batalla del Puig. En ella se ha especulado mucho sobre el contingente de tropas en uno y otro bando. Sirva como hipótesis ilustrativa -perfectamente discutible- según cuentan las crónicas, la existencia de unos ochenta caballeros, treinta templarios y dos mil guerreros de infantería contra un número tres veces superior de musulmanes. La gesta narrada por la crónica llega hasta el paroxismo con la obligada retirada de los musulmanes hostigados por los cristianos hasta el "barranc del Carraixet", en ausencia del rey aragonés. Poco tiempo después durante una segunda ausencia del rey, Bernat Guillem de Entença, responsable del castillo, fallece repentinamente y los hombres más cercanos a Jaime le piden que abandone el Puig. Sin embargo, el rey impone su criterio y decide continuar su avance hacia Valencia.
En el año 1238 comienza el movimiento de tropas desde el Puig a Valencia. Zayyán consciente de su debilidad frente al monarca aragonés le ofrece -como es habitual en estos tiempos- ser su vasallo, otorgarle el control de varias fortalezas y construirle un alcázar. Sin embargo, Jaime se niega a aceptar tales condiciones a pesar del consejo de sus nobles caballeros y decide enfrentarse a Zayyán. En su avance logra controlar Almenara, Vall de Uxó, Nules, Alfándec y la resonante rendición de Paterna, dada su proximidad a Valencia. Acampados en el camino viejo del Grao conquistan el raval de Ruzafa y allí instalan su cuartel general controlando poco después la Torre de la Boatella. A finales de abril la ciudad se encuentra perfectamente cercada y asediada. En estos momentos las tropas que componen al ejército cristiano dispone de voluntarios procedentes de las ordenes del Temple, Hospital, Calatrava, de Guillem de Aguilón, Ximen Pérez de Tarazona, los obispos de Barcelona, Lleida, Vic, Tortosa, Segorbe, Zaragoza, Tarazona y Osca, además de otros nobles catalanes y aragoneses.
La superioridad numérica de las huestes cristianas frente a la guarnición musulmana de Valencia dirigida por Zayyán le obligan a éste a rendir la ciudad. El príncipe Abul Hamalek se dirige al palacio de la Almunia -Viveros municipales- para negociar las condiciones de paz con Jaime. Estas condiciones se redactan definitivamente el 28 de septiembre de 1238. Según las condiciones impuestas por los cristianos la familia real musulmana debería marchar custodiada por los cristianos hasta Denia, lugar elegido para situarlos; la frontera debía ser el Júcar.
El día 9 de octubre es el día de la solemne entrada de Jaime en la ciudad de Valencia acompañado de su esposa, sus hijas las infantas, el arzobispo de Tarragona y el de Narbona, el ex-rey musulmán Abu-Zayd, varios obispos y caballeros colaboradores.
A pesar de que la población musulmana se queda a vivir en la mayor parte de los pueblos conquistados la ciudad se queda prácticamente deshabitada teniendo que ser repoblada por siete matrimonios venidos de Lleida y trescientas mujeres que se casan con los soldados aragoneses. Los diferentes pueblos son donados a los nobles colaboradores del rey. Sin embargo, la salida del Rey hacia tierras catalanas facilita la campaña de saqueo en varios pueblos valencianos iniciada por los mercenarios musulmanes llamados almogávares.
Quince años después de la toma de Ares y Morella culminando con el control de las fortalezas de Játiva y Biar se puede dar por concluida la reconquista valenciana.
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