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El Papa se llevó un recuerdo imborrable de la ciudad de Valencia: el cariño de los valencianos, un trato exquisito por parte de nuestras autoridades, unas vistas maravillosas... y tres litros de horchata.
El Papa se lleva de Valencia un recuerdo "inolvidable", según comentó a sus más estrechos colaboradores y lamentó que su presencia en Valencia no se hubiera alargado alguna jornada más. El Papa acusó el calor estival de Valencia y aunque sus estancias estaban climatizadas, Benedicto XVI se secó el sudor en dos ocasiones durante su visita a la catedral y llegó a pedir a las religiosas que le acompañaban un vaso de agua. El Papa también se lleva tres litros de horchata. A Benedicto XVI le ha sorprendido especialmente el sabor de este refresco típicamente valenciano e incluso se interesó por su proceso de confección. El Consejo Regulador de la Chufa de Valencia ya preparó horchata para que Benedicto XVI y su séquito la tomaran el sábado por la tarde y el domingo por la mañana tras la misa volvió a pedir un vaso para aplacar su sed. El Consejo Regulador de la Denominación de Origen Chufa de Valencia tradujo al alemán el proceso de confección de este refresco tras el interés mostrado por el Papa.
Los productores de horchata pretendían con este gesto "homenajear" y manifestar su "cariño" al Pontífice durante su estancia en Valencia, según el director del Consejo Regulador, Germà Alcayde, quien llevó en persona, el sábado por la tarde, horchata a la sede papal.
Alcayde dijo que la bebida que ofreció al Santo Padre ha sido elaborada "de forma totalmente artesanal, con los mejores cuidados y controles y bajo la observación y el control propios del Consejo Regulador", destacó. El Papa también aprovechó su descanso vespertino del sábado tras las audiencias con los Reyes y el presidente del Gobierno para pasear por la azotea del palacio acompañado por sus colaboradores. Incluso atendió desde la azotea a un matrimonio de un edificio cercano al que dio su bendición.
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