Consulte
también: |
| O busque su producto: |
|
|
Se presenta por cuarto año consecutivo el belén napolitano adquirido en pública subasta por el Ministerio de Cultura en 2002 con destino al Museo Nacional de Cerámica.
El origen del belén se remontaría al siglo V, cuando se instaló en una gruta artificial una cuna supuestamente realizada con madera del pesebre de Belén, recibiendo la iglesia que la albergó el nombre de Santa Maria ad Praesepis. Sin embargo, la tradición considera a San Francisco como el auténtico precursor de esta costumbre al celebrar en la noche de Navidad una misa en una cueva de Greccio (región de Toscana), durante la cual se figuró el Nacimiento. La siguiente noticia que tenemos acerca de los belenes corresponde al siglo XIV, cuando el arzobispo de Amalfi, Arnoldo di Cambio, presentó la escena (la Virgen, san José y el Niño con un buey y una mula) con figuras de tamaño natural. A partir de este momento, surgió la costumbre de instalar esta escena en las iglesias, completándose progresivamente con otras figuras: el anuncio de los pastores, la adoración de los Reyes Magos, etc.
La escenificación y configuración plástica del Nacimiento alcanzó en el Reino de las Dos Sicilias un periodo de esplendor en la segunda mitad del siglo XVIII, desbordando el ámbito religioso para pasar a la Corte, la nobleza y alta burguesía y finalmente a ambientes populares. La tradición de los presepi fue impulsada primero por los diferentes virreyes de Nápoles. Especial relevancia tuvo el papel de Carlos III, fundador de la Fábrica de porcelana de Capodimonte, que mandó realizar figuras para el Belén privado de palacio. Los belenes napolitanos se caracterizan por su espectacular escenografía y por la profusión de figuras que incluyen escenas y tipos populares de gran realismo y expresividad. La escena del Nacimiento se ve rodeada de escenas de mercado, del mundo de los pastores, de los vendedores ambulantes, de los gremios, de músicos y danzantes, ofreciendo una gran riqueza iconográfica de indudable interés etnológico.
Las figuras, de unos 30 a 35 cm, tamaño que permitía manejarlas con cierta facilidad, eran móviles, constituidas de un armazón de alambre recubierto de estopa, con las extremidades talladas en madera y la cabeza modelada en terracota. Los artistas, que se han podido identificar en ocasiones, modelaban el conjunto de cabeza, cuello y pecho (testinas) y a veces el cuerpo entero (academias). Las figuras se completaban con la incrustación de ojos de vidrio, ropajes de variadas telas y accesorios de metal, plata, ébano, hueso, marfil, barro, cera, etc.
Otra característica de los belenes napolitanos es el paisaje que sirve de fondo a las escenas. La gruta franciscana original se cambia en un templo pagano en ruinas que recordaba a las recientes excavaciones en Herculano. A esto se añadían casas y otras arquitecturas para la ambientación de las escenas. Este tipo de escenografías, típicamente napolitana, es introducida por Giovanni da Nola. Otro recurso escenográfico utilizado fue el de la iluminación y los efectos creados con la luz.
El belén del Museo Nacional de Cerámica
El belén fue adquirido por el Ministerio de Cultura en la subasta de Navidad de 2002 de la Sala Retiro de Madrid, para el Museo Nacional de Cerámica González Martí, a petición del mismo. El museo no poseía ningún tipo de belén (español, napolitano o americano) y se consideró oportuna la adquisición de una pieza tan representativa de la tradición española. Por otra parte, en España sólo poseen conjuntos similares el Museo Nacional de Escultura de Valladolid, el Museo Nacional de Artes Decorativas y la Fundación Bartolomé March de Palma de Mallorca.
El belén, fechado en el siglo XVIII, está compuesto por 29 figuras de distintos tamaños de 10 hasta 40 cm. Las figuras están realizadas en alambre recubierto de estopa, con la cabeza modelada en terracota, las extremidades de madera tallada, los ojos de vidrio y vestidas con tejidos de la época. Además de estos materiales, encontramos aquellos utilizados para los variados complementos de los personajes: cuentas de coral y perlas, castañuelas de marfil, estribos y coronas de metal, incensario de plata, etc. Los tejidos (tela, seda, hilos dorados, raso…) estaban confeccionados en la Real Fábrica de Tejidos, fundada por Carlos III en San Leucio, cerca de Nápoles. La talla de las figuras se puede atribuir a distintos escultores napolitanos del siglo XVIII. Desde su llegada al Museo de Cerámica en 2002 el belén ha sido objeto de diversas restauraciones para su adecuada exhibición en las salas de la institución.
Noticias anteriores
La 32ª America's Cup recorrerá España en una gira invernal
Sorolla visto desde la fotografía, en el Centre del Carme del Museu de Belles Arts de Valencia
Jornadas sobre urbanismo participativo en Foios
Jorge Gavaldá estrena en la sala de la SGAE de Valencia una composición
La Copa América presenta el Port y las Marinas en el Salón Náutico de Barcelona