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Si nos atenemos a los datos meramente geográficos, diremos que el macizo llamado del "Montgó" se eleva sobre las llanuras de Jávea, Denia y Ondara, y que alcanza una altura máxima de 753 metros sobre el nivel del mar.
En los días claros puede observarse desde los edificios más altos de la ciudad de Valencia. Este macizo, compuesto proncipalmente por rocas calizas y calizas margosas, está orientado aproximadamente en dirección Este-Oeste. Las características geológicas más sobresalientes del Montgó, con su intrincada orografía, y sus particulares condiciones climáticas determinan la presencia de una gran variedad de ambientes, dando también lugar a paisajes de singular belleza.
Pero lo que nos va a cautivar del Montgó es descubrir que se trata de lo que podríamos dar en llamar un "gigante de dos caras". Sus dos vertientes -si nos situamos en una analogía con la estructura de un tejado de dos aguas- son tan diferentes como el día y la noche, lo que nos permite disfrutar de dos montañas en vez de una. La vertiente sur o solana está dominada por grandes cortados verticales que reciben gran cantidad de rayos solares y recogen los vientos más cálidos y secos que provienen del sur, mientras que la vertiente opuesta, la del norte, también llamada umbría, presenta una pendiente más suave y recibe vientos húmedos y frescos procedentes del mar, por lo que presenta una mayor humedad ambiental y temperaturas más suaves. El contraste entre las paredes verticales y las suaves pendientes, junto con la influencia del mar y la mano del hombre sobre su suelo, han dado lugar a una vegetación característica de gran riqueza y diversidad que incluyen, en tan reducida extensión, más de 600 especies vegetales distintas, entre las que aparecen numerosos endemismos. Por estas razones, la Generalitat Valenciana declaró el Parque Natural del Montgó en el año 1987, que incluye el cabo de San Antonio y la llanura de las Planas, que sirve de unión entre la costa y el propio macizo.
Las comunidades vegetales más extendidas en el Montgó son el Coscojar, compuesto pot coscoja, lentisco, aladierno, palmito, enebro, madreselva y el espino negro entre otras especies, así como el romeral, compuesto de romero, aliaga, brezo, espliego y tomillo, entre otras. Estas formaciones pueden encontrarse acompañadas de formaciones de pino carrasco. En las paredes rocosas y acantilados del Montgó, las especies vegetales cambian de manera significativa. En los acantilados de la solana aparecen comunidades bien adaptadas a la falta de agua y a elevadas temperaturas como la de Chaenorrhinum crassifolium, mientras que en la parte umbría aparecen comunidades bien desarrolladas de herradura valenciana y col de peñas, propias de ambientes más húmedos. En los acantilados del cabo de San Antonio aparecen estas mismas comunidades, siempre a cierta altura sobre el mar, mientras que en la zona más cercana al mar domina la comunidad de hinojo marina.
En cuanto a la fauna, hay que destacar la presencia del águila perdicera y la de una pareja de buhos reales en los roquedos del Parque Natural, donde también aparecen especies de aves como el cernícalo y el halcón peregrino. En los acantilados marinos es posible observar a la gaviota de Audouin, la gaviota patiamarilla, la gaviota cabecinegra y el cormorán moñudo entre otras especies.
Quizás el lugar más emblemático del Montgó lo constituya la llamada Penya Roja, llamada así por la característica tonalidad que presenta esta enorme roca calcárea. Desde aquí divisaremos de izquierda a derecha la Torre del Gerro, el Cabo de San Antonio, la bahía de Jávea i el llamado "Cap Prim". Desde otros puntos también podremos divisar el Puig Llorença, la Serra de Bèrnia y el Peñón de Ifach, el otro gran gigante de la costa de Alicante. Desde la cumbre,a 753 metros sobre el nivel del mar, la amplitud de la vista es impresionante, abarcando con un simple giro de cabeza desde Cullera hasta Calpe y, los días de mayor claridad, incluso la isla de Ibiza, si mantenemos la vista hacia el mar.
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