Ademuz se encuentra situado al sur de la comarca del Rincón, en las proximidades de la sierra de Javalambre.
Ademuz se encuentra situado al sur de la comarca del Rincón, en las proximidades de la sierra de Javalambre. Presenta un emplazamiento muy peculiar pues se le ha llegado a considerar como una isla encallada en tierras de Cuenca y Teruel. Sin embargo su historia está intimamente ligada a Valencia desde la Reconquista. Sus límites naturales son: al norte Castielfabib, al este Puebla de San Miguel; al sur Casas Altas y Cuenca; al oeste Vallanca. Las aguas del río Turia dividen la comarca en dos partes claramente diferenciadas.
Tradicionalmente el viajero se ha encontrado con tremendas dificultades de acceso hacia la zona del Rincón, la misma capital de la comarca careció de comunicación directa con la provincia a la que pertenecía hasta mediada la década de los sesenta del siglo XX. Aparte de la tradicional falta de contacto físico entre el Rincón y las tierras de la provincia de Valencia consecuencia del pasillo que lo aísla, se unía otro obstáculo aún mayor y que hasta entonces resultaba infranqueable: El Cañón por el que circula el río Turia y las fuertes pendientes de Flicos, sobre el valle del río de Arcos. Trazar por allí una carretera era realmente una gran obra de ingeniería, además del puente que resultaba obligado para enlazar ambas márgenes del río Turia. Los tremendos problemas de comunicación provocaban que para viajar a la capital de la provincia los habitantes de la comarca del Rincón tenían que bajar hasta Santa Cruz de Moya y por Landete y Talayuelas llegar a Utiel, o subir hasta Teruel y bajar luego por el Valle de Palancia.
El principal enlace es la carretera general de Requena-Utiel. Esta arteria atraviesa prácticamente la comarca de norte a sur tocando directamente las poblaciones de Torrebaja, Ademuz, Casas Altas y Casas Bajas, así como algunas aldeas. Otros dos ramales enlazan con este eje central a Castellfabib y a Vallanca. Sin embargo, la puebla de San Miguel ha sido siempre la población con más problemas de comunicación. El enlace entre Ademuz y las vecinas tierras de Alpuente además del acceso directo a Valencia por Chelva ha sido siempre una gran aspiración de los vecinos del Rincón. Sólo con la construcción de una arriesgada obra de ingeniería -el puente a la altura de Santa Cruz de Moya- se logró salvar el obstáculo tradicional del cañón del Turia. La difícil accesibilidad de la comarca se ha intentado subsanar en época reciente para favorecer la actividad económica de la región.
El Rincón de Ademuz es una zona escasamente poblada. La comarca ha padecido un acelerado proceso regresivo en el período 1970-1991 pasando de 5313 a 3200 habitantes. Ademuz cuenta en la actualidad con una población de 1300 habitantes; otros pueblos como Castielfabib no superarían los 1000 habitantes -600- y la Puebla de San Miguel no llega ni a la centena -35-. En los últimos cien años, Ademuz ha visto reducido a la mitad el número de vecinos, y solamente en los últimos diez, ha perdido más de seiscientos habitantes.
El término municipal de Ademuz supera los 100 kms2 y se extiende a ambos lados del río Turia. El territorio se compone de múltiples lugares y aldeas, entre ellas se encuentra Mas del Olmo, Sesga y el Vall de la Sabina. Muchos de estos lugares carecían de carreteras hasta bien entrada la mitad del presente siglo, hecho que influyó decisivamente en su progresivo despoblamiento. Otros lugares como Altamira, El Soto y Guerrero han quedado completamente deshabitados. La Aldea de Sesga todavía carecía de electricidad y teléfono en 1986.
Las características orográficas de la comarca, con elevadas montañas -pico Calderón- y profundos valles han hecho difíciles siempre los caminos y ésta ha sido una de las principales causas junto con la falta de recursos, de la baja demografía del Rincón. Las características orográficas del terreno han determinado la existencia de un clima continentalizado muy acusado por la ausencia de la acción reguladora del mar. No es de extrañar, por tanto, que el clima en Ademuz sea acusadamente estacional, con invierrnos muy fríos y veranos muy cálidos. Incluso en verano, las temperaturas nocturnas son notablemente menores que las del día. En cuanto a las precipitaciones son escasas y se concentran en primavera. Por otra parte, el clima y el tradicional aislamiento de la comarca determina en gran medida el tipo de vegetación, centrado en los carrascares y en las impresionantes sabinas milenarias típicas de montaña. Entre las especies animales más corrientes se encuentran el azor, el águila culebrera, el ratonero, el gavilán, el búho real, el águila calzada o el común cernícalo y despiertan un especial interés para los ornitólogos la presencia del esquivo chotacabras y la rarísima alondra de “Dupont”, un ave corredora que únicamente se ha encontrado en la Comunidad Valenciana , en estos parajes. En cuanto a los mamíferos, son frecuentes el jabalí, el zorro, la gineta, el tejón e incluso el gato montés.
El medio de vida es predominantemente agrícola aprovechándose al máximo los regadíos con un tipo de Agricultura intensiva de alto rendimiento. El manzano es su principal cultivo, seguido de las hortalizas, patatas y maíz. En secano destaca el cultivo de cereales, frutales, viñas y olivo. La propiedad de la tierra es ejercida de un modo directo prácticamente por la totalidad de sus cultivadores ya que pocos son aparceros o arrendatarios. El sector ganadero destaca por su producción ovina. La industria y el sector servicios son prácticamente inexistentes. Todo unido conforma una mezcla que explicaría la despoblación sufrida en estos últimos diez años.
Entre los vestigios del pasado localizados en sus proximidades se encuentran ricos yacimientos de procedencia ibera e incluso abundantes restos de época romana. Sin embargo, se le considera una población de origen árabe. Pedro II -con la colaboración de los caballeros templarios- se hizo con el control del poderoso castillo que dominaba la cima de los Zafranares en el año 1210, aunque la conquista definitiva no se producirá hasta el año 1229 a cargo de Jaime I. Este incluirá a Ademuz en el Reino de Valencia -como villa real-, con representación directa y con derecho a voto en las cortes valencianas, poco tiempo después. En el año 1319 el territorio de Ademuz pasó a los Caballeros de Montesa los cuales establecieron la Encomienda de Castellfabib, bajo la jurisdicción del Rey. Poco a poco Ademuz fue adquiriendo importancia y las principales aldeas fueron consiguiendo la independecia de forma progresiva, Vallanca en 1699, Puebla de San Miguel en 1765, Casas Bajas en 1828 y Casas Altas en 1845. El Rincón quedó adscrito a Teruel durante un corto espacio de tiempo en la decada de los treinta del siglo XIX. Sin embargo, los habitantes del Rincón reclamarán su disconformidad y la reivindicación histórica de su adscripción plena a las tierras valencianas. Muy conocidas son sus coplas al respecto:
Valencianita del alma
dame de tu pecho un ramo
que, aunque no soy de valencia,
soy del reino valenciano.
La división provincial del siglo XIX, incluirá al Rincón dentro de la provincia de Valencia, partido judicial de Chelva -actualmente Lliria-. A pesar de estar rodeado por tierras aragonesas y castellanas, los habitantes del Rincón de Ademuz se consideran vinculados tradicionalmente al Reino de Valencia. Sin embargo, no faltan los estudiosos que señalan el predominio en estas tierras de un estilo poblacional más castellano manchego que propiamente valenciano.
En cuanto al paisaje urbano de Ademuz destaca la hermosura de sus casas que bajan casi desde la cumbre de la muela de los Zafranares hasta las mismas orillas del río. Sus calles son empinadas y escalonadas y siguen las curvas de nivel de la montaña superponiéndose unas a otras formando gradas. Este asentamiento le confiere una característica propia de población montañesa. Las calles superiores e inferiores se unen por callejas costaneras, convertidas éstas a veces en auténticas escaleras. Las casas parecen tocarse en los aleros de nobles maderas. Entre los ejemplares más hermosos de arquitectura popular se encuentra la Plaza Mayor donde se recrean rincones muy pintorescos, en la que los balcones de madera torneada y los aleros labrados evidencian las raíces y los modos constructivos de Aragón.
Entre los edificios más representativos de la capital de la comarca se encuentra la Iglesia dedicada a San Pedro y San Pablo, sólido edificio de vastas proporciones levantado en el siglo XVIII para reemplazar el que fue destruido por el terremoto del 7 de junio de 1656, con una alta torre campanario de planta cuadrangular que sobrepasa los 40 metros de altura. En la parte más baja de la villa, se halla la ermita de la Virgen de la Huerta , centro urbano y lecho del río Turia, verdadera joya arquitectónica que, según la tradición, fue erigida durante el tiempo de Jaime I. Es de estilo románico en su puerta de acceso y está defendida por un porche sostenido por dos columnas. Del conjunto destaca la cúpula, recubierta de tejas árabes. En el interior se conservaba una imagen pintada sobre la tabla de la Virgen de la Leche del siglo XV, atribuida a Reixach y que ha sido trasladada a la Sacristía de la Iglesia parroquial.
Ademuz celebra dos ferias anuales de ganado y sus fiestas patronales se festejan durante el mes de agosto en la llamada fiesta del turista, concretamente entre los días 12 al 15. En el programa festivo sobresale el “toro embolado” y las vaquillas. El viajero siempre puede pedir para saciar su apetito el plato típico del lugar como es el “puchero de pueblo”, las “gachas de maiz” o los diversos platos realizados a base de carne de cerdo y los sabrosos embutidos de la región. Ni que decir tiene mencionar el postre a base de manzanas, peras, dulces de almendra y otros frutales.
Noticias anteriores